| Cuentan que en los años 50 ó 60 tener un Schicketanz era sinónimo de alcurnia, especialmente en la colonia alemana, que siempre valoró la hermosa visión de nuestro país que plasmaba el autor en sus acuarelas. Kurt Schicketanz -nacido en Reichenbach en 1910- llegó a Chile en 1936 contratado como profesor del colegio Alemán de Puerto Montt gracias al Ministerio de Relaciones Exteriores. Una vez aquí no pasó mucho tiempo antes de que se enamorara de los paisajes sureños hasta que en 1951 dejó la docencia para dedicarse por completo al arte. En 1955 abre su Academia de Acuarela y Dibujo, que mantiene durante 16 años. En varios viajes conoce nuestro país -incluyendo el desierto de Atacama, Isla de Pascua y el archipiélago de Juan Fernández- paisajes que retrata en sus acuarelas, dibujos y grabados. Estas son exhibidas en más de 50 muestras y, además, ganan varios premios a nivel nacional. Para 1971 el artista ya había pasado mucho tiempo fuera de casa y decide retornar a Alemania, radicándose en Hamburgo. Allí expone en Bonn, Francfort, Colonia y la misma Hamburgo y visita Chile en 1988 para una nueva exhibición en la que se reencuentra con su público. Por su avanzada edad, en abril cumple 95 años, muchos pensaban que Kurt Schicketanz ya no podía estar trabajando, pero una reciente comunicación de Ulrich Behrendt con el artista trajo la gran alegría de saber que se encuentra en buen estado de salud, sigue activo y pintando aún. “Le dio mucha alegría saber que aquí aún se acuerdan de él y que se siguen haciendo exposiciones de sus obras”, señaló Behrendt, quien destacó que el acuarelista asegura que “sigue enamorado de Chile”. La exhibición de obras de Schicketanz estará hasta el 29 de marzo en la sala Lessing, Chacabuco 840. |
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